Blog · 5 de junio de 2026

Puedes llevártelo todo

Decir que tus datos te pertenecen es fácil. Dejarte cogerlos y marcharte con todo, en archivos que cualquier ordenador abre, es otra cosa. Solo2 ahora hace exactamente eso.

La prueba más sencilla

Hace unos meses escribimos que los datos son tuyos. Que viven en tu dispositivo, dentro de una bóveda cifrada que solo tú puedes abrir. Todo eso sigue siendo verdad. Pero había una pregunta que aquel artículo no respondía del todo: ¿cómo lo compruebas tú, sin tener que fiarte de nuestra palabra?

La respuesta más honesta que conocemos es esta: deja que cada usuario pueda coger todo lo suyo y marcharse, cuando quiera. Sin formatos raros que solo nuestra aplicación entiende. Sin pedir permiso a ningún servidor. Si puedes hacer eso en cualquier momento, tus datos son tuyos. Si no puedes, son promesas.

La copia legible

Solo2 incluye ahora una opción nueva en la bóveda: la copia legible. Pulsas un botón, escribes tu contraseña, y obtienes un archivo ZIP de los de toda la vida, el que cualquier ordenador abre desde hace décadas. Dentro está todo lo que hay en tu bóveda.

Encontrarás una carpeta por cada conversación. En cada una hay un archivo de texto con tus mensajes, en orden, legibles tal cual: los toques, las ubicaciones con su enlace al mapa, las reacciones. Junto a él, los mismos datos en formato estructurado, por si algún día quieres llevarlos a otro programa. Y tus archivos adjuntos con su nombre original: las fotos, los documentos, los audios.

Imagina que lo abres dentro de cincuenta años, en un ordenador que todavía no existe y que no tiene Solo2 instalado. Se lee igual. Hay aplicaciones de notas que guardan todo lo tuyo como simples archivos de texto en tu disco, y sus usuarios duermen tranquilos porque saben que nadie puede secuestrar un archivo de texto. Queríamos exactamente eso para tus conversaciones.

Dos cosas que debes saber

La primera: la copia legible no es una copia de seguridad restaurable. Para volver a meter tus datos en Solo2 —en un teléfono nuevo, por ejemplo— está el backup cifrado de siempre. La copia legible es para ti: para leerla, conservarla y llevártela donde quieras.

La segunda: el ZIP va sin cifrar. Es su propósito —que se pueda leer sin ninguna llave—, pero significa que cualquier persona que encuentre el archivo también podrá leerlo. Por eso la aplicación te lo advierte antes de crearlo y te pide tu contraseña, la misma que protege las operaciones delicadas. Guárdalo como guardarías tus papeles importantes: en un lugar que controles tú. Y si prefieres añadirle un cifrado, el archivo es tuyo: puedes protegerlo con la herramienta que tú elijas.

La portabilidad no es un favor

El RGPD reconoce, en su artículo 20, tu derecho a recibir tus datos «en un formato estructurado, de uso común y lectura mecánica». En Solo2 quisimos que ejercer ese derecho no fuera un trámite: es un botón. Y para un despacho, una consulta o una asesoría —profesionales que responden ante sus clientes de la información que manejan— es una obligación legal que viene resuelta de fábrica.

Por qué queremos que puedas irte

Queremos que puedas irte porque queremos que estés a gusto. Y para nosotros, estar a gusto en un sitio empieza por dos cosas: sentirte seguro mientras estás, y saber que puedes salir con facilidad cuando quieras. Las puertas abiertas no invitan a marcharse; invitan a quedarse tranquilo.

Por eso intentamos que todo lo tuyo esté siempre a mano: tus conversaciones en tu dispositivo, tu identidad en tus 24 palabras, y ahora también tu copia legible, lista para acompañarte donde vayas. Queremos que quedarte sea una decisión tuya de cada día, tomada con las puertas abiertas.

Trabajamos para que Solo2 te acompañe durante muchos años. Pero tu tranquilidad no puede depender de una promesa nuestra: por eso diseñamos la aplicación para que, pase lo que pase, nunca pierdas lo tuyo. La copia legible es exactamente eso: la garantía de que no necesitas creernos.

Tus conversaciones, tus archivos y tus ajustes, en un ZIP que cualquier ordenador abre. Hoy, dentro de cincuenta años, siempre. Así de tuyos.

Artículos relacionados